Este
arcano representa la búsqueda de la
realización interior y el encuentro
con la luz. Es tan feliz con las
riquezas del mundo espiritual que el
universo material, concreto y
tangible le parece insignificante.
No sigue a la multitud ni soporta la
frivolidad ni la superficialidad de
la gente en general. Su objetivo es
aprender a escuchar la voz interior
y familiarizarse con la propia
fuente espiritual de curación. El
Ermitaño representa la soledad y la
sabiduría, la austeridad material,
el pensamiento filosófico de la
naturaleza y también es el defensor
de los más débiles, oprimidos y
discriminados. Consejero prudente y
meditabundo, se siente guiado por
una fuerza superior para encontrar
en soledad las respuestas dentro de
sí mismo, eliminando los elementos
superfluos que se le puedan
presentar en el camino. La carta del
Ermitaño simboliza una reflexión
profunda, meditación, discreción,
austeridad, prudencia y vigilancia.
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