Es el último arcano mayor y
cierra el círculo que empezó el Loco: la gran obra ha
llegado a su fin y retorna a la inocencia y ceguera del
comienzo. La culminación se produce simultáneamente en
el nivel más alto de la existencia. Ahora uno se ve a sí
mismo y al mundo tal como son en realidad. Este arcano
representa la elevación espiritual y la unión con el
universo: un momento de plenitud y de dicha, de
recompensa y de satisfacción. Es la soledad en la paz,
el saber vivir con lo necesario, el control de lo
mundano y el sentimiento elevado. Es, por tanto, una
carta de felicidad y éxito que señala que los objetivos
podrán ser alcanzados si se superan las distintas
pruebas que nos impone el mundo.
Volver