Es
una forma de ver la
vida, en este caso
de abordar la
sexualidad en todo
su esplendor con
toda su fuerza desde
la calma, la
espiritualidad y al
mismo tiempo
actuando con total
libertad... es una
forma de amar.
El amor, el sentirse
amado/a y el amar en
sí sigue siendo una
de las mayores
preocupaciones del
ser humano, todos
queremos sentirnos
plenos, llegar al
máximo, pero ahora
más que nunca no se
tiene tiempo y todo
pretendemos hacerlo
rápido, a toda
prisa, con urgencia;
también a la hora de
la sexualidad. El
Tranta plantea,
sobre todo la manera
de cómo se puede
afrontar la
sexualidad en el día
a día, sobre todo
para utilizar por
esas personas que
aspiran a niveles
"superiores" tanto
esotéricos como
religiosos.
El género humano,
como persona,
siempre ha buscado
el placer, se une a
su amante tratando
de satisfacer sus
deseos y de obtener
sensaciones únicas
rápidamente, con la
idea generada de que
el sexo "bien hecho"
produce gran placer
físico y tratando de
llegar pronto al
orgasmo, pero
dándole excesiva
importancia al
orgasmo en sí, esto
es conocido a partir
de los estudios
sociológico-sexuales
modernos.
El Tantra es una
forma de
abordar la
sexualidad con toda
su grandeza,
sacando el mayor
partido a las
sensaciones, al
placer, buscando esa
necesidad de los
hombres de encontrar
una nueva manera de
ser, de vivir, de
pensar, de sentir y
finalmente una nueva
forma de amar.
¿Con qué
chocamos?..., claro
que sí, con el
materialismo. La
mayoría de nosotros
lo primero que
pensamos antes de
dejarnos llevar por
las sensaciones es ¿
me conviene.., que
me aporta..., que me
cuesta..., a que
renuncio... etc.
etc.
Ese materialismo en
el que estamos
inmersos debería
encauzarse hacia
fórmulas más
espirituales, sin
que ello suponga en
ningún momento
pérdida de libertad.
Según
muchos oráculos e
indicios, nos iremos
introduciendo en La
Nueva Era en los
próximos años y
nuevos
comportamientos con
el aprendizaje de
nuevas técnicas
esotérico/espirituales
pero ancestrales
resurgirán, con una
nueva ternura humana
y auténticas
definiciones del
amor
La sexualidad nunca
debe de ser
considerada como
algo que detiene los
procesos iniciáticos
esotéricos o
religiosos, hay que
considerar al hombre
como un todo, porque
lo que se hace
reprimiendo
resurgirá
violentamente tarde
o temprano con la
misma fuerza que se
reprimió el deseo.
Desde el punto de
vista iniciático, si
se saben trabajar
las energías
sexuales, si somos
capaces de hacerlo
sin represiones
internas y sin
ansias, es cuando se
acumula un gran
poder energético en
el interior de la
persona, no en vano
el sexo está situado
en el último de los
siete chacras
centros de energía
de la columna
vertebral.
El Tantra oriental,
en su estudio de las
actitudes sagradas
humanas, propone
para la sexualidad
del hombre y la
mujer todo un mundo
de sabia
sensualidad.
En el Tantra, los
"roles" normales,
aceptados
socialmente, se
invierten, así "el
hombre es
Conciencia" y "la
mujer es Energía".
El hombre es
manantial del que la
mujer recibe, del
que ella debe
absorber; la mujer
trata de recoger la
esencia del hombre
(el semen, la
energía que crea
vida)...
Así el pensamiento y
la actitud correcta
de la mujer ante el
sexo mentalmente y
simbólicamente es
"Voy a recibir, voy
a extraer..." y la
del hombre debe ser
la de "resistir
sereno", "sin
orgasmar",
receptivo, atento,
amable, inteligente
etc.
.
Según el Tranta para
hacer el amor de un
modo sublime hay
tres elementos
básicos
LA
MENTE,
LA RESPIRACIÓN
EL SEMEN.
La Mente
es un claro reflejo
del estado de ánimo,
tiene que estar
ordenada
interiormente y
saber lo que quiere
y como lo quiere,
debe desear
mentalmente amar,
estar preparada para
dar y recibir, y ser
así capaz de
disfrutar realmente
de su entorno y de
los sentidos.
La
respiración
ha de ser profunda y
honda, siendo
imprescindible para
disfrutar de la
sexualidad puesto
que implica la
serenidad precisa
que demuestra el
crecimiento
interior.
La mujer marca la
pauta,
EL
SEMEN
debe
de ser usado por la
mujer como, cuando y
de la manera que lo
desee, por lo que el
control de la
eyaculación del
hombre es
fundamental; es
decir, cuando el
hombre controla la
eyaculación y logra
hacer desaparecer de
su mente la ansiedad
por obtener sexo
rápido, fácil y el
desahogo de su
instinto sexual, la
mujer se convierte
en una diosa (en el
sentido simbólico)
siendo en este
momento cuando la
Energía sexual fluye
en toda su amplitud.
Esta fuerza, nace,
surge y se
desarrolla el último
Chakra (Muladhara),
centro de energía
situado, en la base
de la columna
vertebral humana,
entre el ano y el
sexo tanto de la
mujer como del
hombre.
Los
practicantes del
Tantra, como ciencia
sagrada oriental,
buscan que sus
relaciones sexuales
sean todo un ritual
energético, una
ofrenda del sexo y
lo consideran como
una vía espiritual
más, en el
la mujer es
considerada como
manifestación de la
Diosa de energía
Shakti y el hombre
como manifestación
del Dios Shiva por
lo que el Tantra
sacraliza las
relaciones sexuales,
consiguiendo
alcanzar cimas y
cotas de placer
profundas muy altas. |